Este colegio se encuentra ubicado en la comuna de Puente Alto (la más poblada con 545.260 habitantes). Arribamos alrededor de las 19:00 hrs. Es pequeña, pero acogedora. Nos llamó la atención el altar con la Virgen María adornado, que se hallaba en el patio. Fuimos recibidos muy amablemente por el profesor de historia y la directora que nos confesó que fue su idea poner el símbolo religioso, pasamos a la oficina y nos describió el funcionamiento de la nocturna. En el día se imparte clases sólo para niños de básica y en la noche (donde más nos interesaba) para adultos, que por diversas razones no pudieron concluir su aprendizaje y este establecimiento les da una nueva oportunidad de terminar la educación media dos años en uno.
Van estudiantes de diversas edades (18 años a 60 años aprox.) por ello, lo complejo de impartir clases ya que el profesor se debe enfrentar a variadas generaciones. Cabe también destacar que los maestros, además de trabajar en la noche, deben oficiar durante el día enseñando en otros lugares, su jornada laboral es bastante extensa porque el horario es hasta las 22:30 hrs. aprox. y nos dio una grata sorpresa el hecho de que tuvieran muy buenas relaciones estudiante-profesor. Asimismo resulta un gran esfuerzo para los alumnos, que vienen de sus trabajos y la mayoría tienen familias ya conformadas, pero lo bueno es que no deben trasladarse mucho ya que se encuentra orientada a los pobladores aledaños al recinto. Igualmente cuenta con una mini-biblioteca muy bonita y equipada con todo lo necesario para complementar el estudio. Ingresamos al aula cuando iban a realizar una prueba de matemáticas e inglés, nos dimos cuenta con sorpresa que aunque fueran adultos aprovecharon la distracción que le producimos a el profesor. Aún no han dejado atrás aquellas viejas costumbres que se practican cuando entramos en desesperación al no saber las respuestas. 
El recreo comenzó a las 20:20 y duró hasta las 20:50, en ese momento nos hallamos con todos los alumnos y alumnas, estudiamos como interactúan entre sí, se ven muy afiatados, sobre todo los más jóvenes. Mostraron interés hacia las cámaras pero al momento de ofrecer una entrevista exclusiva no aceptaron. Sólo un matrimonio joven accedió a relatar sus experiencias en la escuela nocturna de San Fernando y a contar parte de su vida personal.
Estábamos rodeados de curiosos y curiosas. Nuestra presencia hizo que variaran la rutina de fumar por un día y la directora se encargo personalmente de esto, sentada en el kiosco, compartiendo y viendo la teleserie. Luego nos invitaron a observar una hora de Matemáticas, que nos dejo a entrever la libertad que existe, había un estudiante feliz escuchando metal con su MP3 a todo volumen y a nadie le importaba, no tenemos la certeza si por temor o por hábito de oírlo. La larga jornada concluía, todos se retiraban, estábamos exhaustos, imaginamos lo que sentirán las personas que asisten todos los días.